Día 2: Hoy no necesito saber cómo.

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Día 2: Hoy no necesito saber cómo.

Ayer comenzamos distinguiendo entre lo que nos corresponde hacer y aquello que podemos dejar en manos del Padre.

Hoy vamos a observar qué ocurre cuando nuestra mente comienza a meterse en el cómo. Empieza a buscar respuestas, intenta adelantarse a lo que viene y quiere descubrir el camino completo antes de dar el siguiente paso.

Elige una situación que te preocupe o algo que desees vivir y cuyo camino todavía no logras ver con claridad.

Les voy a dar algunos ejemplos para que se entienda mejor a qué me refiero:

  • Deseo mejorar mis ingresos, pero no sé cómo llegará el dinero o de dónde aparecerán nuevas oportunidades.
  • Me preocupa uno de mis hijos o alguien que amo y siento que tengo que anticiparme a todo para evitar que algo le ocurra.
  • Deseo vivir una relación de pareja de una manera distinta, pero no sé cómo se va a desenvolver esa historia.
  • Estoy esperando una respuesta relacionada con el trabajo, la salud o algún trámite y mi mente intenta adelantarse al resultado.
  • Deseo realizar un cambio o comenzar un proyecto, pero todavía no puedo ver el camino completo ni sé cómo se abrirán las posibilidades.

Estos son solamente algunos ejemplos para que puedan reconocer de qué se trata. Cada persona puede elegir la situación que hoy siente más presente.

En una hoja escribe:

Lo que deseo vivir es:

Completa la frase de la manera más simple posible. No necesitas explicar cómo sucederá ni qué tendría que ocurrir primero. Escribe solamente aquello que tu deseo te permite reconocer.

Después, escribe todas las preguntas que aparecen cuando piensas en ese deseo o situación. Por ejemplo:

¿Cómo va a ocurrir?¿Cuándo sucederá?¿Qué tendría que hacer?¿Qué pasa si no sucede como espero?

Lee tus preguntas, pero no intentes responderlas. Debajo de ellas escribe:

“Hoy no necesito tener estas respuestas”.

Cierra los ojos por un momento, abre tus manos y di:

“Padre, yo puedo reconocer lo que deseo, pero no necesito saber cómo se va a desenvolver el camino. Hoy dejo el cómo en tus manos. Muéstrame aquello que me corresponde ver o hacer”.

Cuando hablo del Padre, puedes llamarlo Dios, la Fuente, el Universo o como para ti sea más fácil nombrar esa energía superior que te sostiene.

Durante el día, cada vez que te descubras entrando nuevamente en el cómo, recuerda:

“Me doy cuenta de que estoy intentando controlar el camino. Hoy puedo soltarlo”.

No importa si tienes que repetirlo varias veces. La práctica está justamente en darte cuenta y volver a soltar.

Al finalizar el día, responde con una sola frase:

¿Qué pregunta pude dejar hoy sin responder?

Abrazo infinito.